SUBASTAS SILENCIOSAS
Adquirir las Pinturas Originales
Las Pinturas Originales que forman parte de este Proyecto son Obras Únicas, creadas como parte del proceso artístico a través del cual se financia la realización de cada Mural.
La Subasta Silenciosa es una forma de participación donde cada persona puede enviar, de manera privada, su propuesta de adquisición para la obra física a través del formulario disponible.
No hay puja ni competencia directa, y cada propuesta se mantiene confidencial.
Cada participante define libremente su propuesta, tomando como referencia un valor de base sugerido. Al cierre del proceso, la obra se adjudicará a la propuesta más alta y la persona es contactada de forma privada.
La Subasta Silenciosa del Tríptico
"Equilibrio Natural del Movimiento"
ha finalizado.
Gracias por acompañar y apoyar este Proyecto de Arte Huella Silvestre.
La adquisición de Obras Originales contribuye directamente a la creación de nuevos Murales y proyectos de Arte Público inspirados en la Biodiversidad.
Para quienes aún deseen llevar esta creación artística a sus espacios, continúan disponibles para su adquisición versiones digitales de la obra, preparadas para impresión en alta calidad.
Próximamente habrá nuevas obras originales disponibles para almas que reconocen el valor del Arte y la Naturaleza.
Tríptico de Obras Originales
"Equilibrio Natural del Movimiento"
Pinturas Originales realizadas en Acrílico sobre Lienzo.
Narrativa en Tres Cuadros.
Tangara Azuleja + Mochuelo del Pacífico + Tangara Roja.
Dimensiones de cada cuadro: 40cm x 50 cm x 1cm
(Composición Tríptica: 126 cm x 50 cm)
Matiz simbólico de las Obras
La Tangara Azuleja (Thraupis episcopus) representa el cielo y el agua: la frescura, la claridad y la conexión con la sensibilidad y la lucidez. Su presencia evoca momentos de serenidad, renovación y apertura intuitiva hacia la vida.
La Tangara Roja (Piranga flava) simboliza el deseo y la fuerza de creación en la tierra. Representa la siembra de semillas con intenciones nobles y puras, en tierra fértil, donde la idea y el deseo pueden florecer y convertirse en realidad.
En el centro de ambas pinturas aparece el Mochuelo del Pacífico (Glaucidium peruanum), como símbolo de sabiduría, paciencia y consciencia plena. Su figura integra valiosos opuestos: por un lado, el cielo y el agua; por el otro, la tierra y el fuego. Representa el equilibrio, el balance y la integración consciente de las distintas fuerzas de la existencia.
El árbol presente en las tres obras es un Ceibo en flor (Ceiba insignis). Sus flores blancas evocan pureza y renovación. El árbol ha dejado caer todas sus hojas para conservar sus recursos vitales y conducir su fuerza vital al florecimiento, desprendiéndose de lo viejo como proceso natural de renacimiento hacia una nueva vida.